re-editando
(textos de 2003)
Tengo la cabeza caliente. jaqueca. dolor de ojos. sed. aliento seco. hoy desayuné amargura, disuelta en impotencia, y sólo endulzada con rabia. soy portadora. de piojos. liendres cerebrales. mi criadero de sueños. epifanio futuro. rascándome los pensamientos sangro. pero rápido coagulo. Hasta cuándo, quién sabe. Aunque espero intuirlo. Antes, un gesto reticente habría bastado. indoloro y elegante. pero no soy así. No fui así. hasta las retetas me involucro. Tetas para comer, que no dan leche. Y no sé decir que no. y me subo. y me bajo. ese ha sido mi tránsito.
Tengo la testa ardiente de desear tanto la forma de matar los piojos de mi debilidad. y no mentir todos los días: cariño, dónde están los niños. He traído el pan.
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Escribí bajo cien lunas y cien soles. y para ellos no fue importante.
el tiempo unificó mi oficio en expansión. y para ellos seguía siendo precoz.
fue cuando las pulgas comenzaron a visitarme de cuando en vez, supongo que para que no las olvidase. y para ellos fue reiteración.
decidí antologizar mi mente inquieta. y para ellos fue soberbia.
obtuve grandes reconocimientos, de humildad inesperada. fue su mayor desdicha.
intenté nuevamente acercarme ante estos señores de escribir medieval, pero atacaron mi pecho con afilado menosprecio. defendieron su círculo con letras de sangre. la historia fue categórica: pasmado movimiento de alfabeto complaciente.
la historia interpretó partidariamente (una vez más).
fui tozudo, pero en querer pertenecerles, sin resultados.
Hoy que habito en mi lecho, se me cruzan. me saludan, pero no es de extrañar. están obligados. duermo en la alameda del acceso principal.
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Caritativos esfínteres, libérenme de la malversación emocional de saber que estoy muerto.
burocratizar el efectivo laxante que ha de vaciar de mis tripas tu presencia, terminará peforando mi flora contaminada. convirtiéndola en un hedor de tristezas. mientras, fuera, sequía encuentro para limpiar los destrozos. trozos de carne roída por puercos hambrientos de pujante obscenidad. no puedo con todo. apenas pude contigo. y en mi autopsia te demando que me tapes. que al menos las moscas codiciantes de nuestra infelicidad no coman ni se posen en mi putrefacción. estarías en riesgo de enfermarte! y no es algo que para ti quisiera. Sino un letárgico deceso. Por favor, yace conmigo, a la brevedad. para tenerte. y esta vez, quizás, no me termines matando.

1 Comments:
¿Has leído alguna vez a Almudena Grandes?, esto que escribes es tan plástico, tan corporal, a ratos tan asqueroso q me recuerda a ella.
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