El regreso del hijo pródigo (meditaciones)
(2003)
Impresiones de un agnóstico a propósito del libro "EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO: Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt" de Henri J.M.Nouwen.
Del capítulo: Invitación a la alegría. La Celebración es parte del reino de Dios.
Dios se alegra, no porque se hayan solucionado los problemas del mundo, no porque se hayan acabado la tristeza y el sufrimiento humano, o porque miles de personas se hayan convertido y estén ahora dándole gracias por su bondad. No. Dios se alegra porque uno de sus hijos que se había perdido ha sido encontrado.
Es la alegría de Dios, no la alegría que ofrece el mundo. Es la alegría de ver al hijo caminar hacia casa en medio de toda destrucción,de la desolación y la angustia del mundo. Es una alegría oculta.
De esto debo aprender.
Exige mucha disciplina, aún cuando haya mucha oscuridad que dé miedo
Elegir la vida aún cuando las fuerzas de la muerte estén a la vista
Y elegir la verdad aun cuando se esté rodeado de mentiras
La recompensa de elegir la alegría: es la propia alegría
Del capítulo: convertirse en el Padre.
Como el Padre, tenemos que atrevernos a portar la responsabilidad de ser una persona espiritualmente adulta. Atrevernos a confiar en que la verdadera alegría y plenitud sólo pueden venir de dar la bienvenida a casa a aquéllos que están heridos, amándoles con un amor que no pida ni espera cosa a cambio.
En esa paternidad espiritual existe un terrible vacío. No hay poder, ni éxito, ni fama, ni satsfacción fácil. Pero ese mismo vacío es el lugar de la verdadera libertad. Es el lugar dónde no hay cosa alguna qué perder, dónde el amor no tiene ligaduras y dónde puede encontrarse la verdadera fuerza espiritual.
Allí, en ese estado libre de todo juicio, puedo engendrar una confianza liberadora.
Compendio: de un capítulo personal
Una vez, cuando visitaba a un amigo que se estaba muriendo, experimenté este vacío en forma inmediata. No sentí deseo alguno de hacerle preguntas sobre su pasado, o de hacer especulacionessobre su futuro. Simplemente estábamos juntos, sin miedo, sin ningún sentimiento de culpabilidado de vergüenza, sin preocupaciones.
En ese vacío, podría sentirse el amor incondicional de Dios. Y podríamos decir lo que dijo el viejo Simeón cuando cogió al niño en brazos: Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar que tu siervo muera en paz (Lc 2,29)
Allí, en medio de ese vacío terrible, había una confianza plena, una paz completa, una alegría total. La muerte no era una enemiga. Había vencido el Amor.
Al tiempo de su funeral, recordé que ambos éramos agnósticos....
Impresiones de un agnóstico a propósito del libro "EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO: Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt" de Henri J.M.Nouwen.
Del capítulo: Invitación a la alegría. La Celebración es parte del reino de Dios.
Dios se alegra, no porque se hayan solucionado los problemas del mundo, no porque se hayan acabado la tristeza y el sufrimiento humano, o porque miles de personas se hayan convertido y estén ahora dándole gracias por su bondad. No. Dios se alegra porque uno de sus hijos que se había perdido ha sido encontrado.
Es la alegría de Dios, no la alegría que ofrece el mundo. Es la alegría de ver al hijo caminar hacia casa en medio de toda destrucción,de la desolación y la angustia del mundo. Es una alegría oculta.
De esto debo aprender.
Exige mucha disciplina, aún cuando haya mucha oscuridad que dé miedo
Elegir la vida aún cuando las fuerzas de la muerte estén a la vista
Y elegir la verdad aun cuando se esté rodeado de mentiras
La recompensa de elegir la alegría: es la propia alegría
Del capítulo: convertirse en el Padre.
Como el Padre, tenemos que atrevernos a portar la responsabilidad de ser una persona espiritualmente adulta. Atrevernos a confiar en que la verdadera alegría y plenitud sólo pueden venir de dar la bienvenida a casa a aquéllos que están heridos, amándoles con un amor que no pida ni espera cosa a cambio.
En esa paternidad espiritual existe un terrible vacío. No hay poder, ni éxito, ni fama, ni satsfacción fácil. Pero ese mismo vacío es el lugar de la verdadera libertad. Es el lugar dónde no hay cosa alguna qué perder, dónde el amor no tiene ligaduras y dónde puede encontrarse la verdadera fuerza espiritual.
Allí, en ese estado libre de todo juicio, puedo engendrar una confianza liberadora.
Compendio: de un capítulo personal
Una vez, cuando visitaba a un amigo que se estaba muriendo, experimenté este vacío en forma inmediata. No sentí deseo alguno de hacerle preguntas sobre su pasado, o de hacer especulacionessobre su futuro. Simplemente estábamos juntos, sin miedo, sin ningún sentimiento de culpabilidado de vergüenza, sin preocupaciones.
En ese vacío, podría sentirse el amor incondicional de Dios. Y podríamos decir lo que dijo el viejo Simeón cuando cogió al niño en brazos: Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar que tu siervo muera en paz (Lc 2,29)
Allí, en medio de ese vacío terrible, había una confianza plena, una paz completa, una alegría total. La muerte no era una enemiga. Había vencido el Amor.
Al tiempo de su funeral, recordé que ambos éramos agnósticos....

1 Comments:
Gracias, me hacia falta escuchar estas reflecciones. En alguna ocacion mi madre (una mujer preparada)le dijo a una monja M.C. que queria estudiar teologia, la respuesta de esa sabia mujer fue contundente, ¿No te basta EL AMOR DE DIOS?... Señor te pido que me hagas como niño, para poderte ver a los ojos sin pena ni miedo, con esa inocenncia que algun dia todos tuvimos. Gracias...
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